Cuando el Tiempo Era Nuestro
Por estos días, me encontraba sentado en la sala, observando la televisión con tranquilidad. La película que capturaba mi atención fue "Guardianes de la Galaxia Volumen 3". Me sorprendía cómo la trama de la película tejía múltiples referencias a las distintas etapas de la vida. Entre ellas, se destacaba una que, aunque inevitable, resultaba la más dolorosa para cualquiera: el final de una era. Esta escena, tan familiar en series de comedia que giran en torno a la amistad, resonaba en mi mente.
Esas imágenes vienen a mi mente como fragmentos de una película, evocando esa época tan especial. Pero luego vino un punto de inflexión que todos enfrentamos, un momento que nadie querría vivir: el adiós. Las risas, las charlas, las salidas… todo lo que me llenaba de felicidad, como hombre, se desvaneció. Sí, debo admitir que era genuinamente feliz. Compartir historias curiosas después de una semana de trabajo agotadora con mi compinche, el Pache, mientras disfrutábamos de una cerveza y un cigarrillo. Y mientras esperábamos a que el resto del parche llegará a la casa.
Y cuando finalmente todos estaban ahí, comenzaba la planeación espontánea de nuestras travesuras. El "vaquero" se pedía para poder comprar el chorro (risas), y nuestras apariencias podían parecer extravagantes, pero eso no importaba cuando todos estábamos juntos, riendo y hablando mientras explorábamos la ciudad. Muchas de nuestras conversaciones se hacian en el tejido cálido del alchol. Y cómo no recordar aquella vez que debatimos sobre que el sida se podía curar con clorox, o aquella otra vez en la que imaginamos cómo Colombia podría emular el modelo de la Segunda Guerra Mundial. Incluso hubo un momento hilarante cuando bromeamos con un amigo que insistía en que "Flipper" era un perro (para aquellos que no conozcan el personaje, se trataba de un delfín). Cuántas ocurrencias compartimos.
Y luego llegó ese fatídico día. Las vidas tomaron rumbos distintos, cada uno trazando su propio sendero. Las llamadas se volvieron menos frecuentes, las búsquedas se desvanecieron y aquellos momentos especiales quedaron grabados en la memoria, como instantes de una película que nunca quisieras que llegara a su fin. La película que solíamos protagonizar como grupo llegó a sus últimos créditos, y cada uno tomó su camino.
Hoy, mientras la película en pantalla se desarrolla, estos recuerdos afloran con fuerza. Aquella noche de despedida, en la que las risas y los abrazos parecían interminables, regresa a mi mente. Los años han transcurrido desde entonces, y ese texto que ahora lees me permite revivir esos momentos. ¿Por qué lo escribo? Quizás para compartirlo contigo, quizás para que aquellos que tienen amigos inseparables, amigos con los que comparten risas y travesuras, sepan que esos momentos son efímeros y preciosos. No esperes al adiós sorpresivo; más bien, disfruta cada segundo con ellos como si fuera el último.
No puedo cerrar estas líneas sin un sincero agradecimiento. Agradezco profundamente a ese grupo maravilloso, a las "Neas", a esos compañeros de vida que contribuyeron a hacer de mi historia algo inolvidable. Cada uno ha seguido su camino, forjando familias, creciendo como profesionales y contribuyendo al mundo de su manera. A todos ellos, desde el fondo de mi corazón, les envío un abrazo cargado de nostalgia y gratitud. Que estas palabras sirvan como un recordatorio de esos años llenos de magia.







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